Badabun te recomienda

Era hermosa y por envidia la encerraron y torturaron a los 16 años. No creerás cómo luce 25 años después


El amor es un sentimiento puro, pero a veces, con el paso del tiempo esa sensación tan limpia y bella, se puede convertir en una prisión, una cárcel que aprisiona los más enfermizos pensamientos con tal de no perder al ser querido. Sin duda, la historia de Katherine O´Donell, es una de las más escalofriantes que hemos conocido hasta el momento, y todo ello por el amor de un hombre… 


Katherine O´Donell vivía eternamente enamorada de un hombre, él era un reconocido abogado y como todos los buenos hombres en aquella época, era casado aunque no felizmente, ya que su esposa era conocida por ser posesiva y de carácter muy fuerte. 



El sujeto simplemente vivía para su profesión y para ella, pero no podía pasar una hora más fuera de casa, debido a los celos enfermizos de su mujer. 


Una tarde de verano, como cada jueves, Katherine paseaba por las calles para ir al mercado, siempre se desviaba un poco para admirar a su amor platónico en el despacho, sin embargo él jamás notaba su presencia, al menos hasta aquella tarde cuando sus miradas se cruzaron, la chica había dejado su cabellera larga sin trenzar y mientras el viento soplaba con fuerza, sus ondas se meneaban libremente. El abogado vio a la ventana y admiró aquella escena digna de una obra teatral y durante unos segundos, se quedaron viéndose el uno al otro ¡Como si hubieran sido flechados!

El hombre llegaba cada vez más feliz a casa, pues después de ese día, esperaba con ansias los jueves hasta que él se animó a hablarle a la chica, sabía que estaba mal pero no podía evitarlo, le gustaba demasiado, y poco a poco se fueron enamorando, Katherine no podía creer que su sueño se había hecho realidad...  

Al hombre ya no le pesaban las malas caras de su mujer cuando llegaba a casa tarde, y ella por supuesto empezó a sospechar, así que un buen día siguió a su marido al trabajo, espiando con los dientes apretados y la sangre hirviendo. Al llegar las 6 de la tarde el abogado salió del despacho y se dirigió rápidamente hacia una casita en la orilla del pueblo, mientras la esposa furiosa iba a cada paso siguiendo al marido hasta que llegó a su destino, el hombre sacó una llavecita del bolsillo y entró. 


La esposa se asomó por una de las ventanas de la casa y se horrorizó al ver en la recámara a una mujer hermosa y joven que esperaba sin ropa al abogado en la cama, vio el momento preciso en que él entraba quitándose el corbatín, el saco y los pantalones con una prisa casi desesperada, tomó a la amante y con fuerza y vigor entraba en su carne, mientras ella gritaba como loca. 



La mujer enloqueció de rabia, pero no hizo un escándalo ahí, sino que planeó una venganza horrible. Esa misma noche buscó la llave de la casa en el saco del marido y armada con un garrote fue en búsqueda de la amante de su hombre. Se escabulló lentamente a la casa y entro al cuarto, cuando la joven se levantó asustada, la enloquecida mujer le golpeó la cabeza con el garrote y la chica cayó desmayada después de aquel incidente. 

En las afueras del pueblo, había una casa abandonada desde hacía años, nadie iba para allá, entonces la mujer del abogado encerró a la chica ahí, primero atada para que no pudiera escapar y la peor pesadilla de la hermosa joven comenzó. Primero le cortó el cabello, esa hermosa cabellera que conquistó a su amor platónico, con la misma daga, comenzó a cortar lentamente sus delicados muslos, corte tras corte, el dolor era insoportable.

Una semana la dejó ahí atada, encerrada sin poder moverse, amordazada sin tomar nada más que propia saliva. La siguiente visita llevó solamente un poco de agua, no iba a dejar que muriera tan rápido, ella debía pagar lo que había hecho. 

La chica le suplicaba piedad, le prometió alejarse para siempre, pero eso no fue suficiente, con una vara comenzó a golpear su espalda y su rostro, dejando horribles y dolorosos moretones en todo su cuerpo. Le quitó las ataduras, pues estaba tan débil y entumecida que no se podía mover. El cuarto comenzaba a oler muy mal, ya que no había ningún lugar donde pudiera hacer sus necesidades, había veces que el dolor no la dejaba moverse y se orinaba encima de la vieja cama donde la pobre caía casi desmayada a causa de las torturas y la falta de comida. 

El abogado estaba muriendo de tristeza, ya que pensó que la chica lo había abandonado, pues en su cuarto había una carta en la que confesaba que se iba de la ciudad para no verlo jamás. Él decidió huir y no volver jamás, dejando a Katherine en manos de su esposa sin saberlo.  

Pasaron los años, y la salud de la joven estaba cada vez más deteriorada, el dolor físico, las palabras violentas de su secuestradora y la tristeza de saber que nadie la encontraría jamás, consumía su cuerpo entero casi estaba en los huesos y tiempo atrás había perdido la esperanza. La malvada mujer había torturado a la chica hasta el cansancio, ya ni siquiera entraba a la habitación, solo de vez en cuando le arrojaba comida y agua para que no muriera. Lo que quería era que durara lo más posible en la soledad y la locura. 


Un día, cuando Katherine se había dado por vencida, llegó un joven intentando refugiarse de la lluvia, entró a la casa supuestamente abandonada y percibió el fétido olor que salía del cuarto, se asomó y horrorizado por lo que vio corrió a la estación de policía, alertando que había una mujer moribunda en aquel lugar. No tardaron mucho en descubrir que se trataba de Katherine O´Donell, aunque parecía un cadáver entre sus propios excrementos y con el rostro perdido, respiraba con dificultad y se encontraba recostada en la vieja y sucia cama, supieron que se trataba de ella. 

Unos oficiales se quedaron el la casa para esperar al responsable de la atrocidad, 25 años pasaron, 25 largos años de tortura, dolor y tristeza, y aunque lograron atrapar a la autora de esta locura enfermiza, Katherine jamás se pudo recuperar, tuvieron que recluirla en una Institución mental de la cual no salió jamás.

Recomendados
Quizzes
Recomendados
Publicidad