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La aterradora historia real de la Bella Durmiente. La Iglesia pagó por que eliminaran esta película


Muchas pequeñas sueñan con todo su corazón convertirse en princesas y ser protagonistas de las más grandes e increíbles aventuras, tener hermosos vestidos y cabelleras largas adornadas con una dorada corona. No es sorpresa alguna, ya que la mayoría de las niñas crecen viendo películas y escuchando cuentos donde las protagonistas son hermosas y delicadas princesas que después de sufrir algún truco de los villanos, terminan viviendo felices para siempre al lado su amado príncipe azul. ¿Verdad que suena romántico? Pues sí, ahora lo es, porque la verdadera historia de algunos de los más inocentes cuentos de hadas, esconden una realidad mucho más oscura, que de hecho no es apta para menores… 


¿Recuerdas la película de Disney “La bella Durmiente”? 


Seguro Aurora era una de tus princesas favoritas, una chica que cae bajo el hechizo de la malvada bruja, pero que al final es despertada de su profundo sueño con el beso del verdadero amor. Pues sí, esta es la versión más romántica y hecha para niños, la cual fue lanzada en el año 1955 por Walt Disney, sin embargo los orígenes de esta historia se remontan hasta la época Medieval. 





Algunos estudiosos conocerán la versión de los famosos cuentistas alemanes conocidos como los Hermanos Grimm, publicada en 1812, pero hoy veremos un cuento aún más antiguo, la obra titulada como “Sol, Luna y Talía” escrita por el Italiano Giambattista Basile en 1632, mismo año en el que falleció. Una historia bastante oscura, llena de bajos instintos humanos, ultrajes y sobre todo sangre, que sin duda, te hará ponerte a pensar ¿Qué tan terrible fue la vida en aquella época? 

La historia comienza con el nacimiento de una hermosa niña, la princesa de un lejano reino; su preocupado padre llama a los sabios para que lean el futuro de su amada hija, un mal presagio preocupó al rey, pues cuando se convirtiera en mujer, correría peligro a causa de una espina de lino, por lo que la mantuvo a salvo en el castillo todo el tiempo, prohibiendo el uso de de artefactos de tal material dentro de su hogar.



Pero como era de esperarse, al cumplir 15 años, la jovencita a quien llamaron Talía, fue víctima de su destino, en un dedo se le clavó la espina de lino que tanto debía evitar, cayendo dormida; a pesar de que intentaron todo para que la chica despertara, no pudieron lograr nada. Su padre había perdido la esperanza y tomó el cuerpo de la bella chica para llevarlo a un castillo abandonado en medio del campo, ahí la recostó en un sillón de terciopelo rojo y la dio por muerta. 



Pasaron los años, y la joven seguía dormida, pero un día, un perverso rey llegó al campo, estaba de cacería y al ver aquel lugar entró en busca de algún grandioso tesoro, sin embargo encontró algo mucho más apetecible: una hermosa joven de dorada cabellera, envuelta entre flores silvestres, portando un vestido con hilos de oro y valiosas perlas, de delicada y blanca piel, la chica yacía dormida. El rey al ver su belleza quedó hipnotizado y su cuerpo no pudo resistir el impulso de tomarla y hacerla suya. Una y otra vez abusó de la joven hasta el cansancio y después, partió de regreso a su reino al lado de su esposa. 

Pero la chica no estaba muerta y debido a los repetidos ultrajes de aquel perverso rey, quedó embarazada. Nueve meses después, nacieron de su vientre dos hermosos gemelos, un niño y una niña. Dos hadas mágicas ayudaron a los pequeños a subir a los brazos de su madre, y al tratar de alimentarse, el pequeño le quitó a la mujer la astilla de lino que se había clavado años atrás. Talía despertó, confundida y aturdida, pues no sabía cómo había pasado todo eso, sin embargo cuidó a los niños felizmente. 



Pasó el tiempo y el rey regresó, no podía quitarse la angelical imagen de Talía de la mente, quería tenerla nuevamente entre sus brazos, sin embargo al llegar a aquel lugar, vio a la mujer despierta con dos pequeños bebés, inmediatamente supo que eran sus hijos. Se quedó con ella durante unos días, su felicidad era inmensa mientras estaba con esas hermosas criaturas, pero no podía quedarse mucho tiempo, así que regresó a su reino. 





La reina comenzó a sospechar de los viajes del marido, y le hizo seguir. Pronto descubrió la verdad y mandó traer con engaños a los hijos bastardos de su marido; enloquecida de rabia la mujer le ordenó al cocinero real asesinar a los pequeños inocentes para dárselos en la cena al rey; el cocinero no tuvo corazón para hacerlo y en secreto salvó a Sol y Luna, los hijos de Talía. Pero no contenta con eso, la reina buscando venganza hizo traer a la joven, y preparó una hoguera para quemar viva a la hermosa princesa, aunque no había tenido ella la culpa de los atroces actos de su esposo. 



Al enterarse el rey del plan de la enloquecida esposa, ordena que sea la misma reina, la que muera entre las llamas, pero se sentía culpable, pues la mujer le hizo creer que había devorado a sus pequeños hijos. Finalmente el cocinero revela que los dos bebés, Sol y Luna viven y se encuentran a salvo. La felicidad regresa al rostro del hombre y así decide hacer a Talía su esposa para vivir con ella y sus dos hijos cómo la nueva familia real. 

La realidad en aquella época era mucho más dura, antes no importaba que se trataran temas como el asesinato, el abuso hacia las mujeres, las relaciones íntimas con menores de edad o el canibalismo, pues eran tiempos de violencia, enfermedades y muerte, lo que los pequeños veían en las calles diariamente era mucho más grave comparado con las historias que escuchaban. 

Y esta historia no es la única, así como “La bella Durmiente”, la mayoría de los cuentos clásicos esconden una historia llena de ultrajes, no fue sino hasta hace algunos años que las terroríficas versiones de los llamados “Cuentos de Hadas” se convirtieron en lo que conocemos ahora. 

No creo que ninguna pequeña hoy en día pudiera conciliar el sueño si supiera que la hermosa princesa Aurora fue salvajemente atacada mientras dormía. 

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