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Sacrificó su vida por salvar al hijo de un millonario, no creerás lo que él hizo por ella…


Las tragedias no avisan y así como puedes estar en el lugar de siempre, llega un día en que inesperadamente algo sale mal y entonces ya nada vuelve a ser igual, esto fue lo que le pasó a María Inés Candido Da silva, llevaba 3 años trabajando en un restaurante en Brasil, desempeñando el rol de mesera, a sus 36 años ya tenía bastante experiencia en su puesto, sin embargo, aquel día en el restaurante su vida cambió para siempre, lo último que recuerda es un fuerte estallido pero…


Fue como si una fuerza mayor moviera su cuerpo, cayó del otro lado de la cocina, pues un depósito de gas había explotado y la lanzó contra el suelo, sintió como el fuego se apoderó de su cuerpo, el ardor era inexplicable, estaba muy asustada, su respiración se bloqueó, pues el olor del gas la estaba asfixiando, fue cuando se dio cuenta que un niño estaba a punto de ser alcanzado por las llamas, así que empezó a moverse, tomó al niño en sus brazos y salió corriendo del lugar.




Los paramédicos llegaron y afortunadamente los trasladaron enseguida al hospital, el estado de María era muy grave, tenía quemaduras en su rostro, los brazos y el cuello, mientras que el niño no sufrió ningún daño. Cuando la mesera recuperó la razón fue horrible, sentía un dolor inexplicable, las quemaduras eran profundas y pensó: ¨Voy a quedar desfigurada¨. 

Sin embargo, no se esperaba la propuesta del padre del niño, un empresario millonario, quien agradecido porque María le salvó la vida a su hijo le prometió que se haría cargo de todos los gastos sin importar el precio. 

Los doctores que contaron a María que existía un nuevo y muy costoso método, el cual no había sido probado en humanos, se trataba de poner ¡Escamas de pescado en el área afectada! lo cual ayudaría a reconstruir la piel, usarían un pez llamado Tilapia, se encuentra en los ríos de Brasil y es muy conocido por todas sus propiedades milagrosas. ¿Qué más podía perder? La realidad es que María quería intentar lo que fuera por su salud.  


Fue necesario limpiar el pescado y cortarlo en rebanadas de 20 centímetros, pero ese pescado llevaba ¡dos años! congelado, enseguida se lo pusieron en las quemaduras y vendaron la zona, dejándolo durante 10 días. Como las quemaduras de María eran bastante graves le tuvieron que dejar las escamas el doble de tiempo. 


Todo el proceso se mantuvo nerviosa, tenía miedo de que no funcionara, pero también estaba preparada para el fracaso. Después de casi 4 semanas llegó el día, le aplicaron vaselina para ablandar las escamas y ¡Ver los resultados! era increíble, su piel lucía con una especie de manchas, pero para nada tenía esas terribles cicatrices que quedan después de las quemaduras. María no lo podía creer, realmente se sentía muy afortunada de que su piel había respondido muy bien al tratamiento. 




Esto impulsó a que 50 personas más quisieran probar este novedoso método, que además es mucho más económico que los tratamientos para quemados. Afortunadamente en los casos que van los resultados han sido favorables.  



Luego de varios años María pudo recuperarse casi al 100%, por su parte el empresario millonario y su hijo siguen demostrando constantemente su agradecimiento por lo que hizo aquella mañana.

A pesar de todos los avances tecnológicos y máquinas sofisticadas, la piel de los peces terminó siendo la mejor opción para tragedias como estas, que sin duda dejan cicatrices que no sólo marcan por fuera, sino que duelen en el alma. 



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