Badabun te recomienda

Vio su foto en un anuncio que decía “Se busca”. El día que la V10LÓ su papa decidió llamar y…


Otro día más de escuela, levantarse, arreglarse y buscar algo rápido para desayunar, la vida de una niña de 12 años. Aquella mañana Sarah Finkelstein, tomó lentamente la caja del cereal, no tenía ganas de asistir a clases, mientras comía lentamente, cucharada tras cucharada, se dio cuenta que en el cartón del cereal había una foto suya con la palabra DESAPARECIDA....


Sintió como pasó el bocado sin masticar, las manos comenzaron a temblarle y su cuerpo se puso helado ¿de qué se trataba? ella vivía con su padre, desde muy pequeña no veía a su madre, los recuerdos en su mente eran muy vagos, pues sólo tenía 4 años cuando dejó de verla. No entendía qué estaba pasando, pero le dio un miedo terrible averiguarlo, la duda la mataba, pero prefirió callar el hecho, cortó la imagen del cereal y guardó muy bien el número que venía sin decirle a nadie. 




Cuando era una niña ella siempre preguntó por su madre, pero su padre le dijo que tuvieron que huir porque ella apoyaba las terribles ideas de los nazis. Entonces creció con la idea de que su madre era una mujer cruel y sin sentimientos.


La realidad es que todo inició en 1974, su padre, Herbert Finkeltein, químico norteamericano conoció a su madre en Noruega, Tone, se casaron y a los dos años tuvieron a la pequeña Cecilie, la relación entre ellos cada vez era peor así que decidieron separarse, por ley la custodia le correspondía a la madre, sin embargo, dio oportunidad a que Herbert la visitara de vez en cuando, hasta que aquel domingo Cecilie jamás llegó, su madre intentó por todos los medios comunicarse con Herbert, pero no lo logró. Se llevó a las niña de 4 años en un vuelo a Nueva York, cuando llegaron se refugiaron en una comunidad judía, le cambió el nombre a la niña y la llamo Sarah, fue entonces cuando comenzó el infierno para la pequeña. 

Su madre se enteró de que estaban en Nueva York y con ayuda de sus familiares viajó e invirtió en un detective pero fue imposible localizarlos ya que el hombre se movía constantemente de ciudad, cuando lo hacía en algunas ocasiones llegó a enviarle fotos de la niña a Tone.

Tone estaba desesperada, durante 8 años no dejó de insistir en encontrarla, así que se le ocurrió poner una de las fotos en las cajas del cereal con el fin de que Cecilie lo viera algún día. Pero ahora Sarah, a sus 12 años estaba muy confundida y no tenía idea de qué era lo que pasaba. 


Tuvieron que pasar 6 años más para que Sarah por fin se decidiera a marcar ese número, ¿la razón? un amigo de su padre llevaba años acosándola y él no le hizo caso a las alarmas, una noche su padre salió fuera de la ciudad y aquel hombre aprovechó para entrar a la casa, Sarah dormía tranquilamente cuando sintió al hombre encima, intentó gritar pero rápidamente tapó su boca, abusó de ella hasta cansarse y como la chica se resistió la golpeó repetidas veces, tuvo el descaro de quedarse dormido y a la mañana siguiente se fue como si nada. Era uno de los líderes de la comunidad judía por lo que su padre no movió ni un dedo por defender a su hija y terminó reprendiendo a Sarah utilizando un antiguo castigo judío: la violó de igual manera, usando la violencia. La confundida no podía creer lo que estaba pasando, su padre se había convertido en un monstruo. Sabía que debía hacer algo con urgencia.



La joven de 18 años ya no podía más así que tomó el teléfono y marcó aquel número que apenas y se veía en el cartón viejo, del otro lado una voz dulce le dijo: ¨Si diga¨ , ella respondió: ¨Soy tu hija¨. Esa llamada les partió el corazón a las dos, no podían hablar de todas las emociones que les provocaba escucharse, ese mismo día se reencontraron en Nueva York, sin embargo cada una tenía su vida, así que Tone regresó a Noruega y Sarah siguió su vida, se fue a vivir sola  pero cayó en depresión hasta terminar en un hospital psiquiátrico. 


Afortunadamente con el tiempo se recuperó y visitaba a su madre una vez al mes. Entró a la universidad hasta terminar la carrera de política social, conoció a un hombre que realmente la valora, su boda fue en Noruega al lado de su madre y se quedaron a vivir ahí.

Los padres tienen que entender que los pequeños necesitan tanto a mamá como a papá y que por más que lo intenten jamás podrán sustituir el amor de cada uno, aunque crucen al otro lado del mundo.

Recomendados
Quizzes
Recomendados
Publicidad